Tus propinas tuvieron una mala noche
Terminas un turno, miras cuánto ganaste, te dan ganas de vomitar un poquito y, de inmediato, empiezas a cuestionar todas las decisiones que te llevaron hasta este momento. ¿Se está muriendo el negocio? ¿Elegiste el turno equivocado? ¿Todos los demás están ganando más que tú? ¿Deberías renunciar, mudarte al otro lado del país y empezar una nueva y tranquila carrera vendiendo velas artesanales de cera de abeja? Probablemente no. No porque las velas de cera de abeja no sean geniales,…